Amor, llevo tu nombre impreso con tinta indeleble en el alma, producto de tantas y tantas horas dulces y amargas... Si supieras cuanta algarabía genera tu presencia en mi ser, regresarías a mi lado sin siquiera dudarlo y me estrecharías fuertemente entre tus brazos...
Eres hermoso ante mis ojos, con una mirada que cala hasta lo más profundo del alma, transmitiendo siempre los más sublimes y sinceros sentimientos… Dueño de un loco corazón aventurero, capaz de amar sin razón, muchas veces mostrando gran fuerza y tenacidad, virtudes que habitan solo en tu interior… Digno rival para este terco y desconfiado corazón que lo único que en verdad ansia, es ganarle a la razón…
Eres como la ambrosia perdida de los dioses que me fue negada incluso después de haberla hallado… Como el cáliz de vida que salva a mi alma de caer en las profundidades del infierno… El equilibrio perfecto entre el bien y el mal personificado en un solo ser…
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