… Que luego de traspasar aquel olvidado portón, indecisa abordé el juego que me fue impuesto en esta vida, entre un sin fin de obstáculos emplumados..., girando siempre alrededor, con la única esperanza de surcarlos y huir lo más lejos posible de ellos…
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Entonces, oí tu voz pidiéndome que juegue en serio, a lo que gustosa accedí a pesar de todas las trabas que aquello representaba… y cuando caí, fue tu mano la que sostuvo fuertemente la mía, apoyándome y alentándome a cada instante…
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Mucho después, al alcanzar nuestra ansiada meta, observé hacia el vasto cielo, en el cual surcaban un rimero de estrellas, y he ahí que hallé a la mas brillante! La que llama a todas las demás, he ilumina este oscuro paisaje…
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Espectante observé como todas las almas volaban hacia ella, fue en ese instante en que pronuncié su nombre: ELIOT… tú, al darte cuenta, me miraste y prometiste que me protegerías, que jamás me dejarías… me envolviste en un fuerte abrazo, anhelando retenerme en este mundo, anhelando retenerme junto a ti…
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Pero, a pesar de que me sentía tan segura entre tus brazos, cerré los ojos y permití que mi esencia me abandonase por completo… y viendo todo aquello, cargastes conmigo hacia otra esfera... acunándome en tu regazo,… “Mi pequeña” zusurraste, y con aquella mirada agridulce, depositaste un tierno beso en mis labios… tan irreal… tan mágico… brindándome la magnífica oportunidad para poder regresar nuevamente, a tu lado...
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