Eres como un demonio, cruelmente inestable, olvidadizo y mandón; lo suficientemente terco y obstinado como cierto burrito al cual se lo deboró un león...
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Eres más que luz igual a sombra, formas parte de mis sueños y aún más de mis pesadillas... incansable, insaciable, todo un jilguero hablador...
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